Novela.

Gente, people, y demás. Solo deciros que esta es una novela es sobre One Direction. Esos cinco maravillosos chicos que están todo el día en mi cabeza. Espero que os guste.

domingo, 22 de abril de 2012

Uno.

*HACE TRES AÑOS*
-Pues ya está. Decidido.- dijo Vienna, poniendose en pie y dando vueltas en el mismo sitio.
Nos encontrabamos en una cafeteria, a la cual ibamos todas las tardes. Era como nuestro punto de encuentro. Sentadas en la que ya era como nuestra mesa, la del final, pegada a la ventana, Vienna nos contaba algo, que según ella, cabiaría nuestras vidas. Aunque nadie le prestaba atención.
Miré la mesa. Cinco enormes batidos de chocolate estaban puestos sobre ella. Cada una de nosotras estaba en su mundo. Susan, que estaba enfrente mía, pegada a la ventana, bebía de su batido como si se fuera a acabar el mundo. A mi derecha, Elisabeth, estaba escuchando música con su mp4. A la izquierda de Susan, estaba Jaqueline, ensimismada con su BB. Por últmo, estaba Vienna, al final de la mesa, que se volvió a sentar, cansada de intentar llamar nuestra atención.
- ¿Me vais a escuchar?- dijo Vienna.
-Pero, ¿que hemos decidido? -dijo Susan, volviendo a beber otro largo trago de su batido.
Me puse a mirar por el gran ventanal. Veia a la gente pasar, sin saber que eran observados. Algunos corrían, otros, iban andando, tranquilos, o hablando por el movil. Pasó una pareja. Podrían ser novios o nada más que amigos. "Nada más que amigos". Esa frase me había atormentado las últimas dos semanas. Pero no quería pensar en eso. Aún así, lo hice. Empecé a pensar. No pude reprimir una lágrima, la cual, me quité rapidamente. Sentí que Elisabeth me cogía la mano.
-¿Estás bien?
- Si, no te preocupes. Tengo ganas de llegar a mi casa. Creo que me voy a ir llendo. -dije levantandome.
-Pero si no me habeis dejado explicaros eso. -dijo Vienna mosqueada.- Osea, que ya te vas sentando y hasta que no os lo diga no se va nadie.
-Bueno, bueno, vale.- dije, volviendome a sentar.- pero quiero otro batido, y tú me vas ha invitar.
-Hecho.
Fué a la barra a pedirlo.
-Que cabezona es.- dijo Elisabeth.- Hasta que no lo diga, no se va  a callar.
- Pues dejala que lo diga ya, y acabamos antes.
- Cierto.

No sé como podemos ser amigas. Cada una somos diferente. Lo contrario la una de la otra, tanto en aspecto como en personalidad. Fijé mi vista en Jaqueline, era la que tenía el pelo más largo. Era de color castaño claro, casi rubio, y rizado, muy rizado y, aún así de rizado, le llegaba al final de la espalda. Tenía unos ojos color miel, y llevaba brackets, los cuales le quitaban el mes que viene. Su personalidad era especial. Era simpática y divertida, pero a su vez era responsable y seria cuando la ocasión lo requería. A su lado Susan. Su pelo era castaño oscuro y ondulado, el cual a veces llevaba planchado, le llegaba a más de la mitad de la espalda. Tenia unos ojos marrones claros grandes, que siempre llevaba pintados con un poco de rimel y la raya. Era la más extrovertida de todas, no tenía vergüenza a nada, pero también, era la más cariñosa y tierna. A mi lado Elisabeth empezó a cantar, dejandome medio sorda.
- Beth, Beth. Callate que me dejas tonta.- dije.
- Tonta ya eres- Susurró Susan.
-Te he oido- dije dandole una patada.
-Aich.-protestó, empezé a reirme.
Beth seguía cantandome a grito pelado. Le quité los cascos.
- ¿Que haces?
- Puedes dejar de chillarme en el oido, si no es mucha molestia.- dije riendome.
- Vale.- dijo, volviendo a ponerse los cascos.
Elisabeth era la más madura y responsable de las cinco. Era como nuestra madre, pero también es la más loca cuando se aburre. Su pelo es castaño y ondulado, pero siempre lo llevaba planchado; y sus ojos marrones, preciosos. Y, por último, Vienna. Su piel morena le caracterizaba, igual que su largo pelo negro y ondulado. Tenia unos ojos marrón chocolate grandes. Es divertida y muy simpatica, y muy buena amiga. Es, como decirlo, la más sexy, según los chicos. Pero todas los valemos. Me reí al pensar eso. Lo bueno es que cada una tenemos una cosa que nos hacia especiales. Jaqueline tenia una obsesión por los animales, le encantaban. Y estaba completamente enamorada de Liam Payne. Susan, he de admitir que era mi mejor amiga. Vale, todas eran mis mejores amigas, las queria más que a nada, pero con ella tenía una relación especial. Le encanta el chocolate, los gatos y Niall Horan. Vienna era la más cabezota, y todo lo que quiere lo consigue, pero también es muy sensible, cosa que no da a conocer a los demás. Siempre está con un chico, pero solo tiene un amor platónico, llamado Zayn Malik. Y Elisabeth, como he dicho antes es la mamá. La tenemos que obedecer, si no nos castiga, y, para no hacerle caso. No le gusta One Direction, su gustos musicales son diferentes a los nuestros, le gusta Swan Fyahbwoy y Los Chicos del Maiz, entre otros. Y yo, bueno, yo soy yo. Mi pelo es castaño, liso, completamente liso. Me llega más o menos poco antes de la mitad de la espalda, y mis ojos, al contrario de las demás que los tienen en distintos tonos de marrón, los mios sinceramnete, no sé como son. Un dia me puedo levantar con los ojos verdes, y otro dia grises, o verdes y marrones. Normalmente son verdes-azulados y marrones, osea, que dejemoslo ahí. Mi caracter es bueno, a veces. Soy simpática y divertida, muy extrovertida y dulce, y siempre estoy feliz. Pero, nadie es perfecto, y puedo llegar a ser muy borde, sobre todo recién levantada. Sufro una insana adicción al chocolate y a Larry Stylinson.
-¿Nos vas a decir lo que es tan importante?- dije cuando Vienna se sentó.
- Si. -dijo mirandonos una por una.- Nos vamos a Londres.

Introdución.

Y ahí estabamos, las cinco. Después de tanto tiempo intentandolo, después de tantas lágrimas derramadas. Porque las cosas no han sido fáciles estos últimos años, pero lo habíamos conseguido. estabamos delante de la que sería nuestra casa. Vi como una lagima luchaba por salir de los ojos de Susan. Vi una sonrisa extenderse en la cara de Elisabeth y Jaqueline. Vi como Vienna luchaba por no ponerse a bailar allí mismo, bajo la lluvia. Este era nuestro sueño, y lo habíamos cumplido. Nadie nos dijo que cumplir tus sueños fuera fácil, porque la verdad, no lo es, pero nosotras lo hemos conseguido. Muchos decían que para que trabajabamos tanto, si no se iban a cumpplir, si no tendriamos dinero para irnos, y salir de aquella ciudad, la cual, por lo menos a mí me traia malos recuerdos. Pero aquí estamos, ignorando lo que la gente decía, con nuestros sueños hechos realidad y en la ciudad en la que siempre hemos querido estar. Never Say Never, ¿no? Y así estabamos en Londres.
Pero, para entender esto, y así ver lo que cuesta cumplir tus sueños hay que empezar por el principio, ahí es donde comienza esta historia.