Y ahí estabamos, las cinco. Después de tanto tiempo intentandolo,
después de tantas lágrimas derramadas. Porque las cosas no han sido
fáciles estos últimos años, pero lo habíamos conseguido. estabamos
delante de la que sería nuestra casa. Vi como una lagima luchaba por
salir de los ojos de Susan. Vi una sonrisa extenderse en la cara de
Elisabeth y Jaqueline. Vi como Vienna luchaba por no ponerse a bailar
allí mismo, bajo la lluvia. Este era nuestro sueño, y lo habíamos
cumplido. Nadie nos dijo que cumplir tus sueños fuera fácil, porque la
verdad, no lo es, pero nosotras lo hemos conseguido. Muchos decían que
para que trabajabamos tanto, si no se iban a cumpplir, si no tendriamos
dinero para irnos, y salir de aquella ciudad, la cual, por lo menos a mí
me traia malos recuerdos. Pero aquí estamos, ignorando lo que la gente
decía, con nuestros sueños hechos realidad y en la ciudad en la que
siempre hemos querido estar. Never Say Never, ¿no? Y así estabamos en
Londres.
Pero, para entender esto, y así ver lo que cuesta cumplir tus sueños hay
que empezar por el principio, ahí es donde comienza esta historia.
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